CRUJIENTE DE GAMBA CON CREMA SEMIFRIA DE ZANAHORIA

Con esta deliciosa crema de zanahoria se puede iniciar una cena o comida en la que sin mucho esfuerzo y gasto queráis asombrar a vuestros comensales. Además de ser un un opción segura y nutritiva, prepararla no os llevará mucho tiempo. Al servirse fría ( también se sirve caliente pero yo he optado por lo primero) la podéis tener preparada con antelación a la espera del crujiente.
Hacer una crema es lo más fácil del mundo y con algún truquito que os daré os sorprenderá el resultado final.
Si además le incorporamos una gamba crujiente el resultado es espectacular. La diferencia fundamental entre purés y cremas es que éstas habitualmente llevan algún tipo de lácteo como la nata o crema de leche, pero si queréis que resulten más ligeras las podéis sustituir por leche evaporada en lugar de nata, o incluso por yogur, ambas opciones son más ligeras e igualmente ricas. Mi truco: añadirle una cucharada sopera y generosa de queso tipo fhiladelfia.

 

CRUJIENTE DE GAMBA CON CREMA SEMIFRIA DE ZANAHORIA

Necesitamos para 4 personas:

4 zanahorias grandes
2 patatas medianas
1 cebolla pequeña
Sal y pimienta negra 
Agua hasta cubrirlo todo ( luego esta agua de cocción se cuela pero no se tira por si os queda muy espesa)
Cortar en trozos pequeños y se os hará antes ( hay que ahorrar energía) 😉

Cuando la tengamos cocida, retiramos el agua y le añadimos la cucharada de queso fresco, batimos y comprobamos su espesor, eso lo dejo al gusto de cada uno. El agua de la cocción os puede ayudar a dar la textura que más os guste.

Ahora vamos con el crujiente de gamba:
4 gambas ( langostinos, gambón, carabineros….lo que más os guste)
Harina de trigo
Harina de garbanzo
Kikos molidos o triturados ( maiz tostado)

Con estas harinas y los kikos rebozamos las gambas a las que hemos pelado la cola. Una vez rebozadas las freímos en abundante aceite caliente y las reservamos sobre papel absorbente.
Solo os queda montar el plato y llevarlo a la mesa….vendrán los «Ohhhh» y cuando la prueben oiréis los «Mmmmmm» 😉 os lo aseguro.

Os dejo unas curiosidades sobre la zanahoria:
Presenta un aporte calórico bajo.
Posee propiedades antiparasitarias (debido a la presencia de un aceite esencial). Esto junto con su contenido en pectina hace de la zanahoria un alimento con alto poder gelificante y astringente, haciéndola muy útil en caso de padecer diarreas, sobre todo en caso de la diarrea infantil.
La riqueza en pectina también la hace muy indicada para bajar los niveles de colesterol.
Es una excelente fuente de beta-carotenos. Y un natural protector solar, ya que el beta caroteno, como precursor de la vitamina A, acelera el bronceado al favorecer la síntesis de la melanina, que a su vez actúa como filtro natural de los rayos UV.