CROQUETAS DE JAMON

CROQUETAS DE LA YAYA MARÍA

Estas croquetas de la yaya María las he bautizado con el nombre de mi suegra por qué le debo la receta a ella, excelente cocinera que me ha enseñado mucho. Son una maravilla y una manera de utilizar el pollo que usamos para hacer un caldo y que casi siempre queda. Os lo explicaré paso a paso por qué quiero que os salgan igual de buenas que a mi. No es una receta difícil pero si trabajosa, solo le tenéis que dedicar tiempo y un poquito de amor, os aseguro que merece la pena, no os habréis comido otras igual.
En una sartén grande pondremos un vaso de aceite de oliva bien colmado y en él pondremos 2 cebollas cortadas en dados. Sofreímos a fuego lento.

                                                                                                                                                                                                                             

A la cebolla le añadimos una pastilla de caldo de pollo y un par de cucharadas de nuez moscada, seguimos rehogando.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Llega el momento de añadir el pollo del caldo, lo tendremos troceado y limpio de pieles y huesecillos o cartilagos. Esto son dos pechugas. Mezclamos bien todos los ingredientes.
Vamos rehogando el pollo que está cocido hasta que se mezcle bien con la cebolla y coja sabor y color.
Viene el momento de hacer la bechamel, pero no la haremos aparte como se suele hacer, la haremos junto al pollo y la cebolla. Para dos pechugas de pollo se necesitan de 8 a 10 cucharadas de harina, que tostaremos para que no tenga gusto a cruda.
Seguimos dandole vueltas hasta que la harina este cocida, esto es importante. Añadimos sal  a nuestro gusto.

 

Viene la hora de añadir la leche, yo lo hago a ojo, voy echando y voy removiendo, depende de lo que me pida la masa le pongo más o menos pero en principio le ponéis como 1/2 lito, luego vosotros mismos veréis si necesita más, que seguro que si.
Lo que nos indica que la masa está en su punto después de mezclar bien con la leche es que se despegará ella sola de la sartén cuando la vayamos moviendo.
Volcamos la masa en una fuente y dejamos enfriar para después ponerlas en la nevera bien tapaditas con film transparente, estarán un día entero, luego se trabajan mucho mejor.
Al día siguiente sacamos la masa y sobre una superficie bien limpia y con las manos de igual manera trabajaremos la masa. Tenemos que amasarla con nuestras manos, esto nos permitirá también comprobar si se nos ha pasado algún huesecillo o piel. Tenemos que masarla como si fuera una masa de pizza. Preparamos huevo y pan rallado y comenzamos a hacer bolitas a las que le daremos forma de croqueta.
Las pasamos primero por huevo, que previamente habremos salado y luego por pan rallado.
Y aquí está el resultado de dos pechugas de pollo, 2 cebollas, nuez moscada, pastilla de caldo de pollo, harina, leche, huevo y pan rallado. Se pueden guardar en tapers y congelar para ir sacando así las necesitemos. ¿ Merece la pena? Os aseguro que si.